En memoria

Navidad Bilbao

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Navidades en familia, comida del 24 de diciembre en el Tagliatella de Bilbao.

(11-4-1963 / 6-10-2016)

Le gustaba escribir, le gustaba cocinar, sobre todo para los demás.

Estaba preparando este blog para escribir sus cosas… no le ha dado tiempo. 🙁

Muchas gracias a todos por pasaros y dejar vuestros comentarios.

52 opiniones en “En memoria”

  1. Así es María, un año ya. Ahora volviendo a intentar recuperarme de estas fechas especiales. A veces consigo dejar de pensar durante un rato…
    Un abrazo enorme Maria.
    Otro gigange para ti amor, allá por donde andes.
    TE QUIERO.

  2. Feliz 54 cumpleaños mi amor, allá donde estés. Ya he soplado una vez tus velas, después de comer las volveré a soplar y espero que me ayudes a hacerlo.
    Te quiero, antes, ahora y siempre. Nunca te olvidaremos.

  3. Te echo muchísimos de menos, las cosas que me decías, los abrazos que me dabas, los mimos, tus brazos siempre estaban abiertos. En todo momento estabas pendiente de mi, cómo me cuidabas…..
    Dios mio, qué falte me haces ……..
    Es terrible este dolor, esta tristeza, y esta maldita angustia y ansiedad.
    Dame fuerza por favor, ayudame a recomponerme amor.
    Te quiero, siempre te querré. Vivirás en mi corazón hasta el día que muera, día en el que espero que nos reecontremos y viviremos juntos eternamente.

  4. Pinuko, te han subido de categoría en Lowpost, aún no lo he dado de baja, no puedo, igual que el móvil, pero para que quede constancia del trabajo que hiciste, y lo conseguiste. Ya eres autor PRO. Supongo que desde Octubre o Noviembre quizás, tras tus últimos trabajos, último redactado el dos de octubre. Enhorabuena amor mio. Si puedo pegaré el pantallazo, hoy lo he intentado pero no puedo. El próximo día.
    Buenas noches ojos azules. Descansa en paz. Te quiero.

  5. Buenas noches ojos azules. Aquí dejo “las cuevas de altamira”. Como sabes ahora te escribo en un simple word en blanco, todos los días que me quedan fuerzas para encender el ordenador y te cuento todas mis cosas diarias. Ahí nos vemos amorzuko. Descansa en paz.

    El abuelo del abuelo de don Emilio Botín fue el descubridor de las cuevas de Altamira. No sé si conocen a don Emilio, es un tipo que gusta de chupar cámara en las carreritas de fórmula one con un gorrito de paja (como el que yo tengo en casa de ron Barceló) y unos cascos rojos con un caballito rampante porque no hay quien soporte el ruido. Cuando veo a don Emilio en la fórmula one me cae bien, me simpatiza, lo veo campechanote como al Rey. Cuando lo veo en un telediario con corbata y tirantes rojos me parece otra persona y los puerros se me indigestan.
    Siendo niño siempre creí que las cuevas de Altamira estaban en el barrio de Altamira de Bilbao. Debe su nombre a que está en un alto y se ve la ciudad, como otro barrio minero que se llamaba Miravilla hasta que pasó a llamarse Miribilla y ya no significa nada. Cosas que nos suceden por aquí.
    Un sábado emocionante unos cuantos cogimos un Azulito, que eran unos microbuses que había en Bilbao, para subir al barrio de Altamira y explorar las cuevas. Uno trajo una lámpara de carburo que mangó a su hermano mayor; yo llevé un paquete de Celtas corto y cerillas de la Fosforera Española que mangué a mi hermano mayor. Ni cuevas ni leches encontramos pero lo pasamos en grande con el carburo en un paso subterráneo que olía a… en fin… que olía. Uno vomitó y nunca supe si fue por los Celtas o porque se comió un trozo de carburo o por el olor, pero vomitó y todos supimos que había comido fideos. Allí quedaron los fideos, en el túnel, aportando lo suyo al tufo de pis. Nosotros como la niña Justina (la bisabuela de don Emilio) también encontramos pintadas pero eran del tipo: “Pachi por Rosa Mari”. En cambio Justina Sanz de Sautuola mientras su padre buscaba por el suelo de la cueva huesos y cachivaches prehistóricos miró al techo y dijo: “papá, hay bueyes” y todo empezó.
    Aquí en Altamira, en Bilbao, todo es cuesta arriba menos al volver a casa que muta en cuesta abajo; no como en el otro Altamira, el de los bueyes pintados, que allí hay de todo, cuesta arriba y cuesta abajo, hasta un zoo tienen y al volver a casa te comes un atasco en la A8 y llegas cabreado.
    Añoro mi infancia aunque merendáramos carburo con Celtas de forma individual y generalizada y lamento no haber sido yo el que encontrara los bueyes en las cuevas. Mecacho.

  6. Buenas noches pinukito. Ayer entregué las llaves de nuestra casa, a eso de las cinco de la tarde. A pesar de que sabía que el día llegaría desde tu partida…. nunca se está preparada para esto. Fue terriblemente duro para mí, sabiendo que jamás podré entrar en la que ha sido nuestra casa durante cuatro años… casa que consideramos definitiva, casa en la que estábamos encantados, zona tranquila y relajante, disfrutando de tus fabulosas barbacoas desde primavera hasta otoño, y de vez en cuando, esos remojones en la poza, recuerdas? Ayer todo volvió a terminar. No sé cómo explicartelo, fue como verme obligada a cerrar un capítulo que en realidad no estoy preparada para cerrar. En esa entrega, solo estaba yo, y sentía como si estuviera abandonando nuestra vida en común, dejando tantas cosas atrás ……… Sé que no es así, siempre os llevo conmigo, pero no pude evitar esa sensación. Un desgarro más para mi corazón. No encuentro consuelo en ningún lado, no hay nada que me sirva, a veces tan solo deseo que me trague la tierra y se acabe este dolor, esta angustia, que me acompañan todos los días a todas horas. A ratos lloro, otras veces me enrabieto, tanto que podría llevarme por delante a cualquiera, y otras te hablo.
    No sé si estás ahí, ahora me cuesta creer en algo, aunque egoístamente prefiero pensar que sí. Que de alguna manera cuidas de tus seres queridos y que seguirás ahí con nosotros.
    Acuérdate, que para algunas cosas tienes mala memoria, de guardarme un sitio a vuestro lado, véte haciéndolo ya, que nunca se sabe.
    Decirte también que he recuperado muchísimas fotos de nuestro viaje de fin de semana a Hoznayo, fabuloso regalo que nos hicieron nuestros compañeros de Uravox, de los cuales, a una debes estar viéndole por ahí. Qué vida más perra.
    Recuerdo con mucho amor y ternura ese primer viaje en común, fue muy romántico, fue precioso. Y ahí es donde descubrí los magníficos masajes de pies (pieses como te gustaba decir) que eras capaz de dar. Me viciaste para siempre, y todo fue allí, disfrutando de las burbujas del jacuzzi mientras descubría lo que eras capaz de hacer con esas manitas.
    Te quiero, siempre te he querido mucho y te amaré eternamente. No lo olvides nunca, que yo tampoco lo haré.
    Un beso gigante para ambos.

    1. ¡ Qué tristeza, Laura, Doña La Mari !
      Pero dentro de la tristeza ; cada vez escribe usted unos textos más bonitos.
      Un fuerte abrazo, en estos días tan duros.

      1. Muchísimas gracias María, no me trate de usted por favor. Éstas fechas han sido muy complicadas, por no decir horribles. Observo a mi alrededor y solo veo familias felices celebrando estas fiestas, me miro y ahí está: la soledad. Hace tres meses, tenía un marido y un bebé en camino, ahora no tengo nada. Un vacío absoluto. Estoy llena de sentimientos que nunca antes había tenido, no me reconozco.
        Veremos cómo avanza este 2017…..
        Un abrazo.

        1. Te trataré de tú, si tú haces lo mismo, Laura.
          Y me estoy acordando muchísimo de ti estos días tan durísimos.
          Y el otro día estuve contándole a mi hijo el genio, lo de los textos que habíais perdido en el ordenador viejo, y me estuvo haciendo un montón de preguntas, que claro, no supe contestar. Pero ¿ Y si resulta que con un poco de ayuda pudieras salvar esos textos ? Si no has tirado el viejo ordenador, hay una posibilidad de que los puedas recuperar, aunque el sistema operativo se haya quedado obsoleto. No te hagas muchas ilusiones, pero ¿ Y si se pudiera ? ¿ No sería un buen proyecto para el 2017 ?
          Un fuerte abrazo
          María

  7. Aparte de “Qué cojones es una galerna”, su famoso “Consulado de Bilbao”

    El primero de agosto de 1928 fue botado en los astilleros de La Unión Naval de Levante (Valencia) la motonave General Sanjurjo y el cuatro de septiembre se entregó a su armador-contratador, la Compañía Transmediterránea que lo destinó a enlazar, con un viaje diario, Algeciras, Ceuta y Tánger. Era un buque correo mixto de pasaje y carga y desempeñó su cometido con eficacia. En 1931 tras la proclamación de la República fue renombrado como Ciudad de Ceuta y en el 36 participó en el llamado “Convoy de la Victoria” cruzando el estrecho desde Ceuta a Algeciras junto a su buque gemelo el Ciudad de Algeciras. Escoltados por algunos cacharros militares, los sublevados trasladaron tropas, armamentos y municiones de África a la Península. El Ciudad de Ceuta embarcó unos 350 Regulares, cañones y municiones, dos ambulancias y diverso utillaje. Se trató de una interesante operación militar que llegó a buen puerto gracias a la aviación y a la ineptitud de algunos mandos de la escuadra Roja. En represalia se bombardeó el puerto de Algeciras y el acorazado Jaime I alcanzó con sus disparos al “Ciudad de Ceuta”, que sufrió desperfectos en su obra muerta. Avanzada la guerra y desbloqueada la zona pudo reanudar las comunicaciones marítimas regulares entre Algeciras y Ceuta. Con los años fue sustituido por nuevos transbordadores y en 1953 fue destinado al servicio interinsular en Canarias. En el año 1975 Transmediterránea declaró el barco innecesario para las operaciones de la compañía y lo puso en venta. Adquirido por la Asociación Vizcaína de Capitanes de la Marina Mercante, que lo remodeló y habilitó como sede de la asociación, se rematriculó con el nombre de “Consulado de Bilbao número uno”, si bien solamente lucía en el espejo de popa y en ambas amuras el nombre de “Consulado de Bilbao”. Ubicado en Erandio (Vizcaya) fue remolcado a Bilbao y amarrado en los muelles de Uribitarte, frente al ayuntamiento, en los tiempos en que había grúas y el tren de Santurce pasaba por allí.
    Eran, aquellos y éstos, años de fiesta y lucha, de alegría y combate. En la Semana Grande bilbaina en la cubierta del Consulado de Bilbao se asaban sardinas bajo un toldillo. Con pantalón azul mahón, camiseta de pijo y alpargatas invité a una txalita de Dima a merendar en el Consulado por aquello de confraternizar. Ella vestía camisa de arrantzale abierta sobre camiseta blanca, del cuello arrastraba un pañuelo de fiestas como un sambenito. Tras varios cosecheros y un par de Luckys con tropiezos comenzó a llover; ésta es la mía, pensé. La cogí con determinación de la cadera, desembarcamos y nos refugiamos en un portal. Nos besamos con pasiones y lenguas y ella subió su rodilla; hasta que comenzaron las carreras y los gritos y la gente se amontonara en el portal. Afuera jarreaba cada vez más y el agua entraba en desparrame. Al subir Hurtado de Amézaga de la mano, oímos sirenas y los bomberos aparecieron. Bajo la inmensa lluvia nos volvimos a besar. Y nuestro amor nació de la tragedia.
    Aquella noche Bilbao se ahogó; se ahogó en impotencia y rabia cuando un Nervión de barro lo dominó. La gota fría que se desencadenó en la costa vizcaína aquel agosto de 1983, causante de las gravísimas inundaciones, provocó entre otras catástrofes el hundimiento del buque. Las amarras se rompieron y el barco a la deriva amenazaba con derribar el puente de Deusto; un golpe de fortuna hizo que el Consulado se hundiera frente al edificio Albia y el puente se salvó. La lealtad del Consulado de Bilbao para con su Villa hizo que se descacharrara y hundiera antes que romper el puente de Deusto. El alcalde de Bilbao José Luis Robles, que entre otras cosas era Capitán de la Marina Mercante, vio desde el balcón del ayuntamiento, en plenas fiestas, el triste final del Consulado de Bilbao.
    El sucesor del alcalde Robles, el pintoresco José María Gorordo, donó en 1990 el ancla del Consulado al Museo Philippe Cousteau en Salinas (Asturias) siendo ésta la primera ancla de la colección. Lo chocante, desde mi punto de vista, es que la placa que anuncia el ancla en el Museo se refiere al “Ciudad de Ceuta” y no al “Consulado de Bilbao” como correspondería. En una anotación en el blog de Gorordo en 2011 se refiere al ancla del “Ciudad de Ceuta”. ¿Por qué unos bilbaínos y nacionalistas lo llaman así? No lo sé y me sorprende. Que no les guste llamar al barco General Sanjurjo es comprensible dado que saben que era el nombre de una calle de Madrid y además parece que fue militar y esos son todos fachas, menos los gudaris y los kurdos. Lo de Ceuta sólo me lo explico por aquello de que piensen en algún batzoki que quizá llegue el día en el que los ceutíes reclamen su derecho a decidir y a la autodeterminación a lo Ceuta askatu, que me encadeno como tú, tururú.

    El barco: http://www.trasmeships.es/resources/Ciudad+de+Ceuta-2-20110228-3000-reducida.jpg
    El pecio: http://irdsbyjose.files.wordpress.com/2010/03/consulado-de-bilbao-barco.jpg
    El ancla: http://josemarigorordo.files.wordpress.com/2011/05/img_1584.jpg089928888

  8. Doble Crimen

    Un día más, un sufrimiento más.
    Odiaba las mañanas que es el momento de mayor lucidez de los hombres.
    Alex sintió vergüenza y deshonor, como todos los días. Como todas las mañanas.
    La sed ahogaba su garganta. Bebió sangre de garganta con coca-cola y ginebra. Incapaz de liar un cigarrillo esperó algún minuto a que el cubata hiciera su efecto; hurgó temblando en el cenicero en busca de alguna colilla encendible. Nada. Al punto se lió un pitillo retorcido y fofo, las náuseas se apoderaron de él y entre tos y arcada vomitó en el fregadero de la cocina, como cada mañana entre las cuatro y las cinco.
    Sólo vio el suicidio. Se rió al acordarse de: “la solución final”. No pensaba en otra cosa que no fuera en acabar. ¡Dios! ¡Rima con bar!
    Odiaba a los bares. Y a los parroquianos.
    Le gustaban las ferreterías, le recordaban lo que podría hacer si no estuviera siempre borracho.
    Le gustaban las librerías por lo mismo.
    Al tercer cubata se masturbó. Sin ganas. Temía la llegada del día en que no pudiera hacerlo. Y se durmió en el sofá.
    El trino de Sebas, el canario, le despertó. Temblando menos, preparó el desayuno de su mujer.
    Pensó, como todos los días, que sus erecciones y eyaculaciones eran propiedad de Cris, su mujer y que las malgastaba. Un remordimiento más en una vida atormentada. Él la quería mucho; quizá no bien.
    Cris se levantó a las siete para ir a trabajar y allí le esperaba él con una gran sonrisa, un abrazo, muchos besos y el desayuno sobre la mesa. Los tres cubatas de trago habían aliviado su resaca y calmaron sus temblores. Sonrió a su mujer.
    Esta vez estaba decidido.
    No podría aguantar un día más.
    Son tan largos los días, desde el vómito hasta la hora en que cae dormido.
    Como no pudo suicidarse compró una botella de ginebra.
    Un día más. Otro más. Otra botella más.
    Cuando se marchó , Alex se metió en el baño e hizo las deposiciones descompuestas de todos los días, se cepilló los dientes como pudo, entre arcadas y amagos de vómito y se vistió la misma ropa de ayer. Hasta media tarde que ya está bien colocado no se ducha ni cambia de ropa.
    Salió a la calle y entró en la taberna de Ferchu, un sitio limpio y arreglado donde se sentía bien.
    Al tercer chupito de orujo oyó aquella conversación que tanto le perturbó y fue la causa de su extraño devenir.
    Dos mujeres de edad madura susurraban pero no lo bastante para que él no pudiera oírlas, sentado tras la máquina de tabaco fuera de su vista. No dieron mucha importancia a un borracho conocido.
    Al parecer tramaban asesinar a la madre de una de ellas. Concha, la más bajita de las dos, propuso matar a su propia madre y así disponer de una pequeña fortuna, que según ella, su madre escondía en un baúl y fugarse ambas abandonándolo todo y viajar por Sudamérica.
    Magda, la amiga de Concha, trabajaba limpiando unas oficinas cercanas y para las ocho ya esperaba a su amiga en la taberna de Ferchu.

    ¿Y por qué a Sudamérica?

    Concha consiguió un trabajo nocturno en una conservera limpiando pescado. Así, apenas tendría que aguantar los caprichos y reprimendas de su madre. Entraba a las diez de la noche y salía a las ocho y cuarto; al rato ya se reunía con Magda.

    Dónde quieras, por Dios

    Tomaban café y se lamentaban de sus vidas. Luego, sobre las once iban a sus casas, una a atender a su madre y dormir. La otra a trabajar como una esclava en su casa, a limpiar la mierda de su marido malhumorado por la jubilación de 516€ al mes y que la maltrataba todo lo que quería, eso sí, éste no es de esos que tras de cada tunda se disculpan gimoteando para luego repetir el maltrato días después; no, a éste tipo le era indiferente lo que pasaba. Y la hija, ay la hija, lo peor de su desdichada vida era su hija. Resignada, se decía: si no le pido que me quiera, sólo que no me odie ni me amargue la vida.
    Concha dijo que tenía todo pensado, que tenía que parecer muerte natural y que nadie sospecharía pues nadie sabía del tesoro de su madre.
    Magda quiso saber de cuánto dinero se trataba antes de tomar tal decisión: cometer un crimen y abandonar a su marido maltratador y a su hija histérica y dictadora y que por supuesto ni trabajaba ni estudiaba y gastaba dinero mientras la insultaba.
    También quiso saber por qué compartiría con ella la herencia y por qué le necesitaba a ella para matar a una anciana.
    Concha le dijo que lo había intentado antes y que le falto valor. Era su madre y ella fue incapaz de asesinarla.
    -estoy hablando de más de trescientos mil euros en efectivo de algunas tierras que vendió y de varias monedas de oro que conserva desde la guerra- explicó Concha a una aturdida Magda.
    Le siguió contando que su padre durante la guerra las robó en la casa de algún millonario y en un permiso de vuelta al pueblo se las entregó a su mujer advirtiéndole de lo peligroso que sería si alguien se enterara del robo y paradero de las monedas. Le hizo prometer que las guardaría bien y que no abriría la boca. Su padre nunca regreso al pueblo. Le dijeron que acabó en alguna fosa en el Valle de Mena
    Esto se lo contó su madre hacía algunos años y tuvieron miedo de ir a cambiarlas por dinero.
    Pero ya no aguanta más a la vieja avara y quiere disfrutar del dinero con su amiga Magda.
    Con el oro ya verán cómo arreglarse para venderlo en el extranjero.
    -pero necesito que me ayudes a acabar con la vieja pues yo no puedo- gimió Concha
    Magda estaba aterrorizada pero la idea de perder de vista a su familia y viajar por el mundo con esa fortuna le tentaba vivamente.

    Pero, ¿cómo lo haremos?

    Lo que idearon, no muy extravagante, lo copiaron de una película. Consistía en acercarse de espaldas a la anciana, que en su estado no las oiría y Magda habría triplicado la dosis de ansiolíticos que la anciana consumía para asegurarse de que dormitaría ajena a los movimientos de la casa. Un clavo fino y largo y un martillo sería todo lo que necesitarían. La ejecución, que no de otra cosa se trata, consistiría en presentar el clavo en la parte superior trasera del cráneo y de un certero golpe de martillo introducir la punta de diez centímetros. La anciana moriría en el acto. Después sacarían lentamente el clavo y si asomaba algo de sangre la limpiarían con un algodón y cortarían la hemorragia sin problemas. Si fuera necesario cambiarían el moño que acostumbraba a llevar la anciana por otro libre de sangre. El algodón y el moño sucio los quemarían en la estufa. El martillo volvería a su sitio, una vez borradas las huellas de Magda y bien sobado el mango por Concha y la punta envuelta en una servilleta de papel sería arrojada por Magda al río de camino a casa. Dos horas más tarde Concha llamaría al 112 indicando que su madre no responde y parece “como ida”.
    Suponían que los médicos certificarían muerte por accidente cerebrovascular.
    Ellas conocían bien los cráneos del ganado y tras una vida palpándose la cabeza por los lobanillos y las caídas del cabello sabían de un punto débil en esa parte del cráneo. No sabían su nombre pero buscaban el punto denominado Lambda donde confluyen la sutura sagital y la parieto-occipital.

    1. Gracias Doña La Mari
      Este relato no lo conocía. ¿ Tiene continuación o nos deja con el intríngulis a propósito ?
      Un fuerte abrazo
      María ( viejecita )

      1. Hola María, como casi siempre nos deja con el intríngulis. Es lo único que me quedaba en este ordenador. Aparte de estos, no hay nada más, solo algunos escritos cortos dirigidos a algún amigo, y algunas tonterías de las que me contaba a mi.
        Ya no hay más. Es pasado fin de semana intenté arrancar un viejo ordenador que tenía pero no hubo manera, ni la CPU ni la pantalla, llevaba tantos años parado.. y además la CPU se nos averió muchas veces.
        Pero foto tengo más, sigo con la recopilación y ya subiremos más. Claro que sí.
        Un abrazo Maria.

        1. Muchas Gracias , Laura, Doña La Mari.
          ¡ Que estupendo poder esperar más fotos !
          A lo mejor no le parece bien la idea , pero ; ¿ Y si nos contase usted, con sus propias palabras y su interpretación, esas “tonterías de las que me contaba a mi ? .
          Un fuerte abrazo
          María

  9. El negro Zacarías

    Compartíamos dos botellas de Johny Walker Green Label con un grupo de músicos Taarab a las puertas del Kibokoni Palace, un burdel de cinco plantas al que todos llamaban La Boite. Mi socio Zacarías, un angoleño de ochocientos metros cúbicos, reía y bailaba y pasaba la botella a los músicos mientras yo reposaba la embriaguez en una esquina donde los perros se aliviaban. Era Mombassa, entonces y ahora, una ciudad impertinente y el barrio de Kibokoni, junto al puerto, una entrada al infierno. Un blanquito acompañado de un gigante angoleño era algo muy tentador.
    Entre la melopea atisbé un brillo que atravesó el cuello de Zacarías y su cabeza se descolgó hacía mí. Vi unos ojos rojos, de enajenado, y otro brillo que se dirigía a mí. Oí un estruendo en mi cabeza y sin venir a cuento me poseyó la calma, se distanció tanto que se transformó en visible. Vi mi calma y mis pensamientos se elevaban y los veía marear con el viento. Noté el levitar y oriné entre gozos. Era la Muerte, luego vino el frío y un aire denso que no se dejaba respirar. Pensé que mi socio Zaca tampoco podría respirar.
    Sentí un inmenso dolor en mi cabeza y comprendí que no había muerto. Añoré la calma de la muerte próxima y maldije la vida de dolor. Abrí los ojos y no supe dónde estaba. Los cerré. El insoportable dolor y la sed me obligaron a abrir los ojos de nuevo. Estaba a bordo, lo que me pareció como estar en casa y me acordé de Zaca.
    Me explicaron que Zaca, decapitado a machete, quedó en la morgue del Fuerte Jesús, que yo había recibido un machetazo en la cabeza que milagrosamente no fue mortal y que navegábamos rumbo a Puerto Victoria donde desembarcaría y tomaría un avión a Ciudad del Cabo y desde allí a Frankfurt.
    Pensé en Zaca, el negro gigante, recordé la seguridad que me daba andar con un titán como él y como vi caer su cabeza. Reparé en que me faltaban una cadena con una cruz de oro que me regaló la tía Pruden en mi primera comunión y un Seiko que me compré una navidad solitaria en Canarias. Lloré por todo.
    Así me caí del caballo, necesitando de un titán acabado a machete y de un hombre como yo al borde de la muerte. Dejé de navegar, los burdeles y el scotch. Y me fui a Artea donde cultivo calabazas, pimientos y tomates. Y mi Alma vacía se comienza a llenar.

  10. Amorcito mio, aquí la chiquilla. Perdóname, pero no voy a escribir demasiadas palabras. Ya sabes que hablamos mucho, y a veces, parece que hasta me respondes. Lo que pasa que tengo ventaja, porque en muchas ocasiones conozco de antemano tu respuesta. ¿ Sabes que ultimamente cuando voy a trabajar veo bastantes “pañalones”? Creo que de los 5 días, los he visto en tres de ellos, pero como ya te decía yo, no me han traído suerte, no me ha pasado nada bueno. Aunque ahora es el pan de cada dia, no hay nada bueno en ninguno de los días ……..
    Estoy recopilando fotos, tengo unas cuantas preciosas ya enmarcadas en mi nueva habitación, en la que no estás presente, pero te veo por todas partes, e incluso en algunos momentos te siento cerca, aunque no te pueda tocar ni abrazar ni me puedas dar un beso.
    Qúe sepás, que estoy luchando, día a día, quizás no consiga mucho, pero lo intento, y lo seguiré intentando.
    Todos te echamos tantísimo de menos…. mucho más de lo que nunca imaginaste. Te queremos.
    Cuida bien de nuestro pequeño y cuídate tú, allá donde estés seguro que lo puedes hacer. Y si está en tu mano, manda un poco de fuerza y energía para aquí, que hace mucha falta.
    Te amo y te amaré siempre. Os llevaré conmigo allá donde vaya, todo lo que quede de mi vida.
    Os quiero muchísimo.

  11. Yo lo conocí en persona y siempre con un delantal de por medio. Hicimos buenas migas en la cocina porque era de esas personas que te caen bien a la primera, y es como si las conocieras de siempre.
    Siempre me hacía reír y lo conseguía siempre porque ese era su sino en la vida, hacer felices a los demás.
    Descansa en paz, querido.
    Un beso y un abrazo para la Mari.

  12. “Pinuko”:

    Uno de estos días, cuando encuentre algo de energía en algún sitio, te escribiré, dado que escuchar parece que no puedes hacer. No sé que pensar, estoy cabreada con el mundo, con la vida, con el destino, con tantas cosas…. que no podría parar de enumerarlas. No entiendo nada, esto es una pesadilla de la que no puedo despertar, o está pasando de verdad? Pero no puede ser!! ¿Cómo la vida o lo que sea se puede cebar tanto con alguien? No es posible Jorge. ¿Qué está pasando? ¿Por qué?

    1. Doña La Mari
      Por favor, no se desespere. Que aunque parezca que no está, que no oye, y que no contesta, Jorge, el querido Don Tumbaollas para tantos de nosotros, sigue vivo dentro de usted, y dentro de todos los que le recordamos, y, aunque de más lejos que usted, le seguimos queriendo.
      Un fuerte abrazo
      María

      1. Querida María:
        De eso si estoy seguro, siempre vivirá dentro de mi, eso no me lo puede quitar nadie, solo la muerte. Le quise mucho, le quiero con locura y le amaré siempre. Con el me he sentido la mujer más amada del mundo, y eso siempre lo conservaré para mi. Pero si le soy sincera, necesito más. Necesito un abrazo, necesito una de sus tonterías, una de sus miles demostraciones de amor absoluto ……… me faltan tantas cosas… que no sé cómo seguir sin él y sin nuestro pequeño que fue una grandísima sorpresa y alegría para los dos. Dónde encuentro ahora el consuelo que él me daba? Es tan triste y dolorosa la vida ………..

        1. La verdad es que sí, que la vida es durísima. Y encima es corta. Aunque puede que eso mismo sea lo que haga que las partes buenas sean tan buenas…

  13. El pasado 26 de agostó se nos fue otro amigo, Jesús, Espía Ruso en el blog de Santi González. Es día Jorge escribió lo siguiente:

    Blues, blues, blues, dice nuestro querido Luigi. Es un buen resumen de lo que nos dejó el espía., don Jesús. Por una vez me voy a permitir matizarte Luigi (el tuteo es voluntario). Era, Jesús, un hombre joven que (como algunos pocos) cuando se levantaba por la mañana se preguntaba que qué amenazas había sobre los ciudadanos y se conjuraba para quitarnos las amenazas o peligros. Mientras vamos al súper o al trabajo no nos cae una maldita bomba o un navajazo porque don Jesús estaba alerta y al tanto. Otros valientes y entregados hay, no estaba solo, Andalindes el primero, y muchos a su lado. Nunca les demostramos agradecimiento, con sueldos de miseria les exigimos derechos o chorradas sin agradecer que lo que hacemos es gracias a ellos. Y además era simpático el cabrón. Hoy España está amenzada, hoy España es más débil, pues nuestro centinela se ha cogido la baja. Su ejemplo ha formado a otros más jóvenes que cubrirán su puesto. Yo no tengo miedo pues nuestro comandante ha dejado la garita cubierta y podremos, todos, dormir tranquilos. Esa, y no otra, es la herencia o legado que nos deja y así podremos seguir con nuestras vidas gracias al empeño y esfuerzo de tipos como nuestros miltares o guardias civiles.
    Querido Luigi, hoy nos han jodido, ni blues, ni leches. Se nos ha marchado el puto mejor, el indispensable. Quizá un lento blues nos consuele, Luigi.

    1. Me temo que no Maria. Lo llevamos a una tienda de informática y nos dijeron que nada. Más tarde vino un técnico de orange a casa a arreglar el adsl y le dimos el portátil. Lo mismo, no se podía hacer nada. Una pena si, pero como nunca sabes que estas cosas pueden suceder…… Ahora solo podemos lamentarnos.
      Tengo que repasar los que tengo en el nuevo portátil este.

  14. Ojalá, allá donde estés, de alguna manera puedas disfrutar de esto, y observarnos y si necesitas decirme algo, grita fuerte por favor.

    CÓRDOBA

    Soy Moisés el español, hijo del juez Maimónides, natural de Córdoba y desterrado aquí en El Cairo. He dedicado mi vida al estudio de la Tradición Hebraica, a la Filosofía y la Medicina. He intentado conciliar los Cinco Pliegos del Pentateuco con la obra de Aristóteles. Siempre pensé que repartía riquezas y era arena. He recibido honores y el respeto de los doctores y sabios del mundo y todo fue polvo.

    Ahora, expongo algunos recuerdos. Desconozco si es el remordimiento o la nostalgia lo que me mueve a ello. Lo cierto es que añoro algunos sentimientos. Creí dominar mi orgullo y en verdad me aferré a él. ¿Es la vida del hombre siempre un fracaso? ¿Podría vivir sin este puñado de recuerdos de juventud? ¿Sin el amor?

    Hace ya muchos años, la Córdoba de mi juventud, la perla de Al-Andalus, vivía su tercer siglo de luz y concordia; tres pueblos distintos se fusionaron para obrar el prodigio. En el centro de la ciudad estaba la judería; éramos pocos pero sus más antiguos habitantes. Aportamos el estudio de las ciencias y la capacidad de trabajar con la arcilla y labrar los metales. En el contorno vivían los musulmanes con su refinamiento del gusto y lo sutil de su goce del cuerpo y el espíritu; su arte de vivir, su ilimitada poesía y esa arquitectura del esplendor. En el extrarradio moraban los cristianos que a pesar de su rudeza, ni siquiera tenían escuelas salvo para sus clérigos, vertieron por doquier su pragmatismo y su buen sentido. Era mi Córdoba un sentimiento, una fuente de emoción, más, mucho más, que una ciudad.

    Una mañana me dirigía a la Yeshiva a recibir mis lecciones del Talmud y la Torá cuando le vi por primera vez. La gente se apartaba para dejarle paso, inclinaban la cabeza y jamás recibieron el mínimo gesto de su parte. Caminaba con altanería árabe absorto en sus pensamientos. Vi más luz en sus ojos que en todas las páginas de la Ley. Tuve la certeza de que algo cambiaría en mi vida. Pregunté su nombre: Abulwalid Mohammed Ibn Ahmed Ibn Mohammed Ibn Roschd (Averroes). Al igual que yo, era hijo de un jurisconsulto. Su padre, juez de la comunidad musulmana, el mío de la hebraica. Maravilla o casualidad el caso es que de algún modo estábamos unidos.

    Era joven como yo pero ya era un erudito en filosofía y medicina, profundo conocedor del Corán, gozaba del reconocimiento de su comunidad. Me sentí desdichado por ser tan poca cosa. Anhelaba poder hablarle y me dediqué en cuerpo y alma al estudio. Una tarde de otoño me planté en su camino. Me miró sin sorpresa, intercambiamos saludos de cortesía y comentarios banales. No hubiera sido correcto ir al objeto de la cuestión sin los preámbulos adecuados. Noté que olía a ámbar y me sentí turbado: desconocía que un hombre pudiera oler así.

    Le propuse que me aceptara como discípulo suyo. Me contestó: “a pesar de no que no seas creyente, digo como El Profeta, enseña a conocer al que tiene hambre y sed de conocer”

    Tres veces por semana, tras la oración de la tarde, nos encontrábamos en el jardín de los naranjos de la mezquita. Comentábamos las obras de Aristóteles, leíamos a Galeno. Sus ideas heréticas me atraían poderosamente. ¡Blasfemaba y el cielo no se abría! Y lo hacía en la mismísima mezquita. Podéis imaginar cuán dichoso fui.

    Un día me invitó a cenar. Más allá del puente romano había un molino cuyo propietario era un sucio bereber obeso. A las puertas del molino los carreteros esperaban turno de molienda jugando y discutiendo. De modo que el vil molinero se adjudicó la explotación de un serrallo público para solaz de los hombres.

    Allí llegamos una tarde a la hora en que la sombra de un objeto mide el doble que éste. Nos sirvieron vino de Málaga, aceitunas, dátiles; música, danzas y más vino de Málaga. Comimos y bebimos hasta el clarear del alba. Entonces, del brazo me acompañó tras una cortina de seda. Al besarme, entre caricias, susurró –si te topas con el deseo no huyas de él–. Lo que sucedió después es sólo un recuerdo. Mi recuerdo.

    Cuando llegué a casa, mi padre ya conocía todo lo sucedido. Dispuso que durmiera hasta el mediodía y que después partiera hacia Toledo a estudiar medicina con un pariente.

    Nunca más volví a verle.
    Nunca más conocí el amor.

  15. Aquí dejo también breve relato. Un placer María, lástima que se han perdido muchos en el portátil anterior, que no pudimos recuperar nada.

    El X Conde de Aranda era campechano; yo también quise ser campechano pero me quedé en chisgarabís. Dicen los cronistas que nació en el seno de una ilustre familia, a mí también me hubiera gustado nacer en el seno de una ilustre familia y no en un ascensor. Me consuela intuir que lo primero que hice fue buscar un ilustre seno donde libar, estoy casi seguro que así fue.
    Ilustrado y cabezota fue el impulsor de las Ordenanzas Militares de Carlos III y se trajo como un obsequio desde Prusia la Marcha Real. Aunque no está claro si Federico II el Grande, supuesto compositor, se la regaló a él o a Álvarez de Sotomayor. De él decía Menéndez y Pelayo: “Militar aragonés, de férreo carácter, avezado al despotismo inflexible; Pombal en pequeño, aunque valía más que él, y tenía cierta honradez brusca al estilo de su tierra; impío y enciclopedista, amigo de Voltaire, de d´Alembert y del abate Raynal; reformador despótico, a la vez que furibundo partidario de la autoridad real, si bien en sus últimos años miró con simpatía a los revolucionarios franceses, no más que por su parte irreligiosa”. Fue Noble, Ilustrado, Capitán General de Castilla la Nueva, Presidente del Consejo de Castilla, Embajador y tantas cosas más. Más allá de las grandes obras que realizó y de las que no consiguió me gustaría referirme a algún detalle menor.
    Promovió y promocionó, a sus expensas, la construcción inconclusa del Canal Imperial de Aragón que uniría el Cantábrico con el Mediterráneo. Sabía que las más prósperas zonas europeas gozaban de un eficaz transporte fluvial por ser lo más rápido y barato. Hoy seguimos en esas, construyendo corredores, autopistas, aves, etc. Y otros con gabarras se arreglan estupendamente. Ideó con Esquilache la cacicada de cambiar el chambergo por el tricornio y la capa larga por la corta aduciendo Esquilache la inseguridad de dichas prendas tipo burka y soñando con la modernidad europea en el vestir el Conde.
    Visionario estadista y militar ideó un plan para sitiar Gibraltar que si se hubiera llevado a cabo la historia habría sido otra para bien o para mal de los intereses españoles. Se le ocurrió para entorpecer el acceso a la Roca colocar en la bahía arrecifes artificiales con pecios, bultos y mástiles bien clavados impidiendo el fondeado y navegación de barcos británicos en socorro de los llanitos. Todo un plan que, por original en aquella España, no se llevó a cabo si bien dio lugar a una gran agitación del espionaje internacional y a la inquina británica hacia él.
    Como ven, el Pichardo este no es muy genuino.

  16. Amorcito mío, así te dirigías a mi, entre otras tantísimas palabras que inventabas, te acuerdas? La loca de los animales, como la loca de los gatos de los Simpson, cómo te gustaba compararme con ella siempre quele veíamos en algún capítulo! Cómo echo de menos todas esas tonterías…
    Esto lo escribiste el año pasado, cuando trajimos a kaiser del valle arratiano, aquí queda también:

    Tenemos un nuevo miembro en la familia y nos ha mejorado la vida a todos. Es un abuelete que nos hemos traído para que disfrute de sus últimos días. Tiene ya casi trece años y el pobre se ha vuelto muy refunfuñón. Casi no tiene dientes y sus patas traseras le fallan, apenas pueden sostenerle. Se llama Kaiser y es muy bueno. Pasó toda su vida en una jaula de dos por tres casi sin salir. No sabía lo que es una correa y para subirle al coche nos vimos en un gran problema. No entra en casa, su nueva casa, pues no está acostumbrado y el suelo le patina. Poco a poco se va animando y ya se asoma e incluso entra un metro. Tiene fuera una bonita caseta pero prefiere dormir en el felpudo. El otro perrito que vive con nosotros, el diablo de Tasmania, está aprendiendo mucho del abuelete. Cuándo me despierto por las mañanas temprano me lo encuentro a mis pies esperando a que le abra la puerta para salir a hacer sus cositas. Abro la puerta y allí aparece Kaiser refunfuñando y agitando el rabo; los dos se saludan efusivamente y yo sonrío.
    Les saco a la campa de en frente desde dónde veo el mar y el faro y el diablo (qué malo y mordedor) corre y corre y el pobre Kaiser no puede seguirle. A Kaiser le pongo la correa para sacarle entre refunfuñes que no gruñidos y pasea con ella como si lo hubiera hecho toda la vida; el otro tira y tira entre ladridos hasta que ya en la campa le suelto. El abuelete cuándo le quiere corregir, cosa bastante frecuente, le golpea con la base del morro en la nuca del pequeño diablillo. A veces el diablillo se pica de tanta corrección y ladra y le muerde la pata al grandullón entonces el abuelete le da más fuerte con un ladrido y el otro se calma. El diablillo ratonero es un cobardica, cualquier ruido, viento o una gaviota que se acerca le provoca miedo y se esconde dónde puede. El abuelo es cauteloso, no tiene miedo pero ante cualquier suceso anómalo voltea su cabeza buscándome y a la espera de órdenes.
    Debo seguir observándoles; quizá aprenda algo; por fin.

    1. ¡ Que bonito, Doña La Mari ! Ese texto no lo conocía, y lo he disfrutado…
      Muchas gracias por ponerlo aquí, que me gustaría poder leer los escritos todos, de Don Tumbaollas, reunidos en forma de libro, y con fotos, y fotos…
      Un abrazo y muchas gracias
      María

  17. Te queremos pinuko loki. Te echamos tantísimo de menos….
    Descripción de la Pasión Viviente de Castro Urdiales:

    Es lo que tiene no tener canal Historia que te ahorras mamonadas, ya saben, eso de que alguien te cuenta lo que sucedió sin haber cascado un huevo. Me he acercado a la Historia y me encuentro un interminable presente. No veo futuro sino concatenaciones del presente. Es una marea.
    Toda una infancia veraneando en Castro Urdiales y nunca había visto una bajamar tan elocuente como hoy: a los carramarros se les veían las miserias. Y de miserias voy a hablar.
    Más de seiscientos castreños (y castreñas, vive Dios) han representado la Pasión ante mis oídos. Lo digo porque ver, poco, pero gracias a los abominables altavoces he seguido la representación. La dicción de los intérpretes magnífica, de hecho sabían vocalizar, no como nuestros intelectuales actores del cine español que no sé si saben interpretar pero lo que no saben es hablar. Se lo comenté a un director de cine y me dijo que, quizá, había un exceso de sonido directo y cuando insistí en que el problema era que no sabían vocalizar me dijo que yo estaba manipulado por un exceso de doblaje. Cambié de interlocutor y no volví a hablar con el intelectual.
    En la calle no se veía mucha devoción; éramos, más bien, aficionados al espectáculo gratuito entregados a la puesta en escena. Jo! hasta había romanos a caballo y un nutrido grupo de leprosos que me parecieron zombies. Entre los entregados no había vascos de los montañeros (doña Bonnie) ni montaraces, sólo residentes, mediopensionistas y veraneantes. A los del interior se les reconocía porque bajaban a la bajamar del muellecillo a buscar no sé qué entre la miasma. No había poste ni farola que no tuviera colgada una rama gorda de eucalipto lo que entraba en lucha con el olor a bajamar. La bajamar puede ser muy bonita pero huele como una novia bajita que tuve en un mal momento de bajón. Ay! Donde esté la pleamar con sus exuberancias y sus rompientes olas… la pleamar es de las rubias y de las exageradas situaciones. Interesante el libreto lleno de chistes y refranes y mejor las bailarinas de Herodes contoneándose a ritmo de chunta-chunta-bacalao y poco piadoso el The Final Countdown antes de la crucifixión en la atalaya.
    Ante la incertidumbre yo también escogí a Barrabás y me fui a un bar.

  18. Que decir sin que suene a repetitivo…
    Conocí a Jorge hace años y siempre ha estado dándome buenos y sabios consejos con ese toque que le caracterizaba.
    Nuestra relación se hizo más estrecha al unirse a Laurita(que es para mi cómo mi hermana) y al venir a vivir a Castro, ya que estábamos tan cerquita que en un salto me subía a su casa con Drako. Allí
    parloteabamos,llorabamos,reíamos y no se cansaba de decirme todo lo que valía.
    No me atrevo a borrar sus WhatsApp en los que me dice que suba cuando quiera y todo lo que me quieren el y Laura.
    Se que si podría haberme pedido algo seria que cuide de Laura y que no la deje sola, y claro que lo voy hacer “Jorgito”(cómo yo le llamaba cariñosamente) porque para eso están los amigos y estés donde estés lo vas a ser siempre.
    Hay una frase de una canción que dice :
    ” Que nunca se dice adiós sino Hasta la vista”
    Hasta la vista Jorgito! Te quiero!

  19. Experiencia de Jorge en el quirófano…Qué angustia

    ¿Y SI TODO FUERA UNA OPERACIÓN PARA MEJORAR MI IMAGEN?

    Siempre temí que los gatos me mordieran los ojos. Hoy temo que me coman los genitales mientras observo cómo me devoran. Llovía agua helada en gotas gordas, como llueve de noche, aunque ya había amanecido. Entre los eucaliptos de mi monte no es habitual esta lluvia al alba así que pensé en gatos monteses y mastines de pastor. El frío y el miedo son la misma angustia, y entre angustias me cuido y a veces desayuno. El mastín anuncia su presencia y advierte, quizá los gatos también lo hagan pero no los entiendo. Cada noche temo ser devorado y huyo de la cama; hoy sé que un mastín y algunos gatos se pelearán por mis despojos. He subido cerca de unas antenas en busca del cielo, y he caído en una curva sombría que incluso en verano está embarrada. Me he arrimado al tronco enorme de un viejo eucalipto y he sentido su lástima. Una helada gota en la cara me ha despertado. De una estaca medio podrida, que sustentaba unos alambres de espino llenos de pelos, colgaba un viejo anorak azul marino que parecía estar allí antes que el mundo. Pensando en los pelos del alambre vi a una oveja que buscaba lo mismo que yo: al aldeano que colgó allí el anorak y no volvió. Imaginé la multitud de ovejas y vacas que arrastraron sus lomos por los pinchos; yo quería entrar en alguna parte… y los bichos salir. El mastín ladró para que los gatos se lo pensaran. Vi la sangre en mis piernas y noté mi orina, ya fría, abundando en el barrizal.
    La “otorrino” me saludo cortésmente y se disculpó por el retraso. Me citaron a las nueve y no me bajaron al quirófano hasta las cinco de la tarde, en ayunas y sin beber. Se trataba de una laringoscopia. Dos enfermeras y dos anestesistas no paraban de hablarme: Sube la mano, baja la mano. Soy el doctor “nosequé”, anestesista. Respira fuerte por la mascarilla. Ahora sentirás frío con esta pegatina. Notarás un pinchazo. Piensa en cosas bonitas (yo pensaba en la otorrino). Respira fuerte por la mascarilla otra vez… y así un buen rato. Antes de la inyección definitiva recordé las películas de condenados a muerte por inyección letal y busqué al alcaide junto al teléfono de línea directa con el Gobernador. Entró la otorrino y dijo: “Ya está dormido, bien”. Yo, aterrorizado, hacía gestos con la mano. ¡No estaba dormido! La doctorcita me acarició el brazo y me tranquilizó diciendo que allí no se operaba a nadie despierto. ¡Ja!
    No recuerdo el haber soñado con mastines ni gatos monteses; no recuerdo nada hasta que unos espantosos dolores me despertaron. Oía sus voces; buscaban de dónde salía tanta sangre. Decidieron ponerme un punto en la laringe y mis labios no daban más de sí. Notaba todas sus herramientas hiriendo mi boca y sus conversaciones nerviosas. Intentaba avisarles de que estaba despierto, pero no podía mover ni manos ni pies. No recuerdo ver nada. Desconozco si no podía abrir los ojos o los tenía tapados. Tanto esfuerzo por intentar mover manos, hombros o piernas, me desconcentraban del dolor y la angustia. Imaginé esas toxinas de película que te paralizan pero no te impiden sentir el sufrimiento que te causan los malos. Estaba atrapado en el peor infierno: paralizado y siendo testigo del desgarro que me produjeron en la laringe, y que tanta preocupación les daba; oyendo sus conversaciones y con la sensación de que me estaban destrozando la boca.
    Por fin llegó el verdadero despertar -el provocado-, y habiendo pasado ya demasiadas veces por el quirófano no recuerdo un despertar así: entre espasmos violentos que me tenían que agarrar de los pies y sujetar los hombros, y tosiendo como un loco entre dolores inimaginables. Esto duró poco y ya en reanimación estuve más tranquilo.
    No guardo ningún resquemor a la doctora, son cosas que pasan. De los anestesistas no sé qué pensar, así que no pienso nada. Del resto del personal del Hospital de Basurto todo son parabienes. Gente amable y entregada, excepto los celadores, que en todas partes son iguales: mueven las camas como si fueran el cesto de la ropa y siempre, siempre hablan a voces poniéndose a parir unos a otros y quejándose de todo. De verdad, en todas partes son iguales.
    Un abrazo doña Franny.

  20. Homilía del funeral:

    Queridos amigos:

    Quisiera compartir con todos vosotros lo difícil que es para mi hablar el día de hoy.
    Hay días que uno no sabe que decir
    No por falta de fe
    No por falta de esperanza
    No por falta de amor por Jorge.
    Sino porque las palabras se quedan cortas.
    Nos quedamos mudos ante una realidad que nos golpea.

    Y la súbita marcha de Jorge de entre nosotros,
    Nos conmueve hasta lo más profundo de nuestro ser.

    Nacemos con un propósito, con una misión,
    Debemos rastrear a nuestro alrededor,
    para descubrir nuestro lugar en el mundo.

    Y siento que Jorge luchó mucho para encontrarlo,
    No siempre sintiendo con certeza que lo había encontrado.

    Fue un insatisfecho permanente.
    Su humor amargo y tierno a la vez
    Escondía una mirada que parecía pedir perdón
    Por habernos defraudado.

    Y yo quisiera afirmar aquí y ahora
    Que siempre dio mucho mas
    De lo que recibió.
    Que a pesar de sus flaquezas
    Fue un hombre con ideas propias,
    Con principios que defendía con pasión.
    Que bajo su capa de dureza
    Siempre escondía un niño
    Que buscaba ser amado, querido, respetado…

    Perdona Jorge, hacértelo ver…
    Que te amamos
    Que te queremos
    Que te respetamos.

    La grandeza humana no está en el hallazgo
    Sino en la búsqueda.
    En la imparable lucha por la verdad, la belleza, la vida…

    Y en este mundo gris,
    Gris como este cielo nublado típico de nuestro Bilbao,
    Es difícil ver con claridad.
    San Agustin escribió en sus confesiones:
    “nos hiciste, Señor, para ti
    y nuestro corazón permanecerá insatisfecho
    hasta que descanse en ti”

    Jorge ha cesado en su búsqueda.
    Y creo profundamente en mi corazón
    Que se habrá encontrado con el Dios de la Vida.

    Fue un insatisfecho por eso fue hombre,
    Por eso es Hijo de Dios.

    Dudo que nos pueda escribir desde el más allá.
    Pero si pudiera hacerlo
    Estoy seguro que nos mandaría
    una crónica ácida y tierna al mismo tiempo del cielo…
    con algún chiste ocurrente
    con una imagen sugerente.
    Con su voz ronca y socarrona
    Como esos wasaps
    Esos comentarios que nos sacaban una sonrisa
    Que nos alegraban el día…

    La vida en este mundo
    Y su búsqueda cesó para él.
    Se detuvo ese corazón
    Que no le cabía entre pecho y espalda.

    Pero la vida sigue,
    Jorge dejó en todos nosotros
    En ti Luis, en ti Laura
    Una semilla que no podemos desperdiciar.
    Ver lo mejor de la vida
    Y sonreir ante las dificultades,
    Poner nuestro corazón en cada cosa
    Y vivir con Fe.
    Eso es lo que él hubiera querido.

    Y yo hoy aqui,
    En medio del dolor
    Que nos produce el despedirnos de Jorge,
    Quiero manifestar ante todos vosotros
    Mi Fe en Jesucristo.
    Muerto y Resucitado.

    Nada muere jamás
    Nadie muere para siempre.

    El Dios de la vida,
    Padre de todo consuelo.
    Acoja con bondad a nuestro hermano.
    Lo lleve sobre sus hombros
    Como el buen pastor.
    Le de la paz y la armonia.
    Lo acoja para siempre en su casa de amor y paz.
    Que sus ángeles lo guíen al paraíso.
    Que la Amatxu de Begoña le guarde.
    Que brille para él la luz perpetua.

    Descansa en paz
    Y danos la fuerza necesaria
    Para seguir sin tu compañía.

  21. Uno de sus magníficos relatos.

    Publicado en La Argos (Blog de Santiago González)

    Sábado, 3 agosto 2013 en 12:38 pm

    ¿Qué cojones es una galerna?
    Aparecieron dos bultos en la playita de Ontón, eran las dos chicas; faltaba el otro cadáver. A mí nadie me preguntó pero supe cómo se inició la tragedia. Una tarde aburrida de Agosto remaba en el viejo bote del Club Náutico de Castro Urdiales (CNCU) quizá buscando piratas pues no tendría más de diez u once años. Acababa de oír por primera vez la palabra galerna pronunciada con entonación castreña por un marinero vestido de azul al que llamaban Ochoa. Viene Galerna, dijo con un Ideales en la boca y esa mirada, que alcanza más lejos, propia de los hombres de mar. Seguí su mirada y el horizonte parecía una mancha negra de turballón. El Nordeste ya soplaba pero la temperatura aún era agradable. Yo sabía que si el mar se volvía negro había que ir a casa a por un chubasquero y merendar. Me dispuse a abandonar la balsa en la que enredando entre los Optimist me bañaba una y otra vez. Cogí el bote para acercarme a la escala pero antes me di una vuelta entre las embarcaciones exprimiendo hasta el último minuto antes de la lluvia y sintiéndome un pirata cruel o un remero de trainera ballenera. De repente dejé de remar; allí estaban las dos chicas y un chico de unos dieciocho años aparejando torpemente un viejo Snipe de madera. No lo sabía entonces pero mis impulsos sexuales preadolescentes me dominaban y me quedé observando a las chicas. Miraba su pelo, sus pulseras, llevaban chicles en sus bolsos y olían mejor que mis hermanas. Él era de Madrid y ellas de Bilbao. Recuerdo el apellido de él pero a ellas las olvidé adrede. Una me llamó y lo hizo por mi nombre. ¡Me conocía! Remé con fortaleza y acudí a su llamada con gran determinación. Me echaron una escota y me pidieron que les remolcara un poco hasta acercarles a la bocana. Amarré con habilidad el cabo a una cornamusa de popa y comencé a bogar. Les miraba mientras intentaban izar la mayor y una se arrebujó para tratar de encender un Winston. Viene galerna, dije como si supiera de lo que hablaba y presumiendo de marino. El chuleta madrileño, con desprecio, me dijo que qué cojones era una galerna; me puse rojo y sentí una mezcla de odio y envidia. Quizá era sólo envidia que siempre envuelve odio. Después de soltarles remé de vuelta al Náutico viendo cómo se peleaban con el foque y el negro mar se acercaba.
    En la cena reñía con mis hermanas agotando la inmensa paciencia que mi abuela nos otorgaba cuando, no sé cómo, llegó la noticia: tres chavales que habían salido a navegar no habían vuelto. Sentí el primer gran golpe en mi alma. Se hizo un silencio pastoso en todo el pueblo y deseé morir. Acabé la cena como pude y en vez de pelear con mi abuela por la hora de acostar me escondí en la cama. Sin lágrimas lloré del alma, sin lágrimas lloré de terror, sin lágrimas lloré de culpa. Recé, recé y recé pidiendo que fuera un error y que todos se reirían del malentendido. Por la mañana, más temprano que nunca y sin desayunar corrí con mi bicicleta GAC hasta el Náutico. No me atreví a entrar por el terror a que me acusaran y que todos supieran que yo fui el culpable.
    Primero apareció el Snipe boca abajo, después las dos jovencitas en la playa de Ontón. A él lo vieron en unas rocas de Mioño. Y mi infancia se agotó.

  22. Trabajábamos un grupo variopinto en Zamudio y llegó él, nuevo, con más historia a su espalda que la Niña , la Pinta y la Santa María, una mirada muy clara y una voz, que exigía explicación. Convivimos a diario más de un año, tiempo para conocernos y apreciarnos, para que se nos viesen las vergüenzas y debilidades y flaquezas. De estas cosas ambos hemos andado sobrados. Le vi enamorarse de Laura, le vi apoyarse en Laura, caer y levantarse, sonreír y enseñarle los dientes al mal fario. Una ola enorme me separó de él, y supe que embarrancó en Castro, con Laura, magnífico pecio. Me lo reencontré remando en la Argos, donde apenas remé, y twitter y otras redes, nos mantuvieron cercanos. Allí me dijo en una ocasión “Siempre nos quedará la Virgen de Begoña que a mí me perdona lo de mi ateísmo y cuida de nosotros”. Siempre supo que contaba con mis oraciones. No le van a faltar ahora.

  23. El jueves fue un día triste. Nos ha dejado Jorge, Jorge Sotomayor Raymond.

    En el funeral estuvimos muchas personas que le queríamos, su madre, su esposa, su hijo, sus hermanos, cuñados y cuñadas, muchos primos, amigos y yo, que realmente no sé muy bien que soy. Soy primo por apellido, pero soy hermano por el alma.

    Jorge hace bien poco escribió en el libro de mis 50 años que “la patria de un hombre es su infancia” pues bien Jorge y yo hemos compartido la misma patria.

    El me decía que era “pachista” y que tenía el orgullo de poseer el carnet de socio número uno. Yo también soy “jorgista” y también tengo el carnet con el número uno.

    Jorge era tremendamente inteligente, valiente como no he visto a nadie en mi vida, generoso y leal. Su lealtad era inquebrantable y han sido tantas veces que me lo ha demostrado que no podría ni enumerarlas.
    No consigo recordar ningún suceso en mi infancia sin que estuviese Jorge, ni en Escolapios, ni en Bilbao, ni en Castro, ni en el Grao, ni siquiera en Espinosa donde solo paso dos o tres veranos conmigo. Mis recuerdos transcurren paralelos a los de Jorge.

    Cuando me fui de Bilbao hace ya algunos años uno de mis mayores sufrimientos fue separarme de mi hermano del alma.

    Creo que si me pusiese a recordar mis aventuras y peripecias con Jorge tendría para escribir un libro larguísimo.

    Jorge, mi hermano, mi amigo, mi compañero, contigo se ha ido un trozo de mí, ve en Paz y guárdame un sitio a tu lado.

  24. Un whatsapp de Andalindes el martes pasado en el límite de las tres de la tarde me anunció la feliz paternidad de Jorge. Dos horas más tarde le enviaba este texto:
    “Pero qué me dicen desde Moncloa? Que el tumbaollas va aser padre? Joder, eso es una noticia maravillosa. Muchísimas felicidades a ambos, querido amigo Jorge. Un abrazo grandísimo!
    Jorge me llamó a las 18,01 h para darme las gracias por el mensaje y le dije que yo le devolvía la llamada con tranquilidad más tarde. Y a las 19,44 minutos lo hice sentado en un banco del paseo de Fernández Iparraguirre por 27 minutos, tiempo que Jorge empleó en hablarme de Laura, siempre su Laura, del hijo y de la responsabilidad que venía y las ganas de lucha con las que hacía frente a tan maravillosa noticia y de su hijo mayor en La Comercial: “Carlos, no se si aprovecha bien su tiempo pero es una buena persona”. “¿Tienes tiempo, Carlos?” me decía cada rato; yo siempre le contestaba que para él siempre lo disponía. “No me voy a dejar vencer”, decía, “ahora, no”, tengo una responsabilidad y una ilusión que es mi fuerza. “¡Déjame que te cuente!”, y desgranaba con ese realismo impactante sus penas y preocupaciones y la acerada autocrítica que siempre le caracterizaba.
    “Adelante, Jorge, aquí esteremos paara ayudarte en todo lo que podamos”, le dije sin saber que la siguiente noticia no tendría posibilidad de ayuda.
    Y vino en torno a las cuatro de la tarde del jueves. El Capitán, ese amigo que siempre nos cuida, me llamó. En tono alegre comenté: “Qué alegría tu llamada” y rápidamente me dejó parado cuando me anunció que me llamaba para darme una noticia terrible. LLamé a ese Andoni que tanto rezza por todos nosotros y estaba en la puerta de la habitación del hospital y me confirmó que Jorge ya no estaba con nosotros.
    Lo que dije sobre él lo puse en el blog, esa casa común que Santi puso a nuestra disposición y en la que hemos fraguado una amistad muchos de los que escribimos. Jorge, es irrepetible y era uno de ellos; Churruca y el Espía Ruso también nos han dejado y con ellos, Jorge, forma un trío inolvidable.
    Qué bendición conocer a todos ellos.
    Los pilotos de aerolíneas dicen que ellos nunca mueren, sólo vuelan más alto; yo, parafraseando, digo: Jorge sólo escribe ya para los ángeles.
    Lo único que siento es no haberle querido más.

  25. No lo conocí si no por sus intervenciones en el blog de D. Santiago González. Pero está claro, por los comentarios de quienes si le conocieron, que era una buena persona. La imagen de la foto, que dicen es el espejo del alma, lo corrobora.
    Paso por aquí y dejo este comentario como reconocimiento a su persona y a lo que hubiera querido expresar en este medio. Y saludo a quien lo mantiene abierto para él.

  26. Decir que ahora que sé que él entraba cada día en wassapp , me arrepiento de no haberme apuntado nunca.
    Y que espero que quien administre este blog de su memoria, consiga poner en él las fotografías, los comentarios y las crónicas todos, no solo los relatos, de Jorge, Don Tumbaollas, y que, si además, nos pusiera un resumen de su vida, aunque fuera sólo eso , un apunte de biografía, para entender mejor de donde habían nacido sus escritos, pues mejor todavía.

    Y que yo, por mi parte, pienso imprimir todo lo que encuentre de él, y hacerme con ello un volumen, encuadernado en piel, y cosido con diente de perro ( que lo de los cuadernillos es para hojas dobles, o sea para editores ), para guardarlo entre mis tesoros y dejarlo en herencia a mis hijos y a mis nietos.
    Y que espero que acabe, mejor antes que después, que a mí me va quedando cada vez menos tiempo, publicándose un libro así en su honor, para comprarlo, y para regalarlo a los míos, presumiendo de haberle conocido.

  27. Así era Jorge, todo era intenso con él. Un tipo maravilloso, se dejaba la piel por complacer a sus seres queridos. Ese humor, no comprendido quizá por muchos…. desde las 6 de la mañana cantaba alegre mientras se duchaba y así casi todo el día. Hablar y hablar, contar historias sin parar, besos, abrazos, mimos y caricias constantes, a diario, no pasaba un día sin que me demostraras todo tu amor.
    Te echo tantísimo de menos….. te quiero y siempre te querré. Sé que ahí dónde estés, velas por mi y me proteges. Gracias. Ha sido un honor compartir estos 10 años contigo. Te adoro y te mando un besazo ” pinuco”. Siempre te querré.

    1. Siempre se dice cuando muere una persona alegre y vital como Jorge que no querría que lloráramos. No sé si será cierto pero no soy capaz de darle ese gusto. Si yo siento el vacío enorme que queda para mí en un mundo sin los relatos de Tumbaollas en el blog de Santiago González, imagino la desolación de su familia y sus amigos. Aun así les envidio el haber podido compartir con una vida sin duda mucho más interesante que la de la mayoría.
      Un abrazo a todos ellos

  28. Prometi insertarlo.

    A ritmo de rap yo me he preguntao
    sabré hacer al Belosti un buen rimao
    Hay quien dice que es un Druida
    Yo lo veo en un hondón
    que una monja cuida.
    Menudo papelón
    atados los escritos en legajo
    Belosti acude al tajo
    del trabajo da atracón
    del esfuerzo no hace huida.
    Yo no sé si le ha gustao
    mas al maestro me he arrimao.
    Experto en lo pequeño
    del gameto al adeene
    Don Belosti aquí me tiene
    en usted todo mi empeño

  29. Él hubiera querido que narraran su funeral de esta manera: Con cariño y con humor:
    El que cuidaba al Sebas

    Andoni Delgado

    ¿Cómo escribir la crónica de un funeral? ¿Qué decir en ella? ¿Cómo expresar en palabras una hora escasa de despedida y dolor? ¿Se puede hacer eso sin manchar de lágrimas el teclado, o sin hacer un alto y pensar la siguiente frase que vas a introducir?

    Y más sobre todo si el “homenajeado”, a medida que van pasando las horas, va ocupando un sitio cada vez más grande en tus pensamientos y arrinconas incluso hasta las ganas de fumar.

    Ahora son las siete de la tarde y hace ya media docena de horas que comenzó el último adiós a una persona que dos días antes aún seguía paseando a un perro que no tenía, que invitaba a comer a un amigo inexistente y le contaba cosas íntimas; que daba alpiste al Sebas —que murió una fría noche de invierno de 2013—, y que volvía una y otra vez al puerto de Castro intentando avisar a dos chicas y un chuleta madrileño, que cuarenta años antes habían decidido salir a navegar, de que se aproximaba una galerna.

    Había dejado muchos frentes abiertos en su vida y ninguna herida cerrada en su ronca voz. Pero no le importaba, el alcohol limpia las heridas y el se lo aplicaba en su justa posología… a veces; pero era porque tenía mala memoria y no recordaba si había ingerido la toma anterior; ante la duda mejor curar pasándose que quedándose corto. Cuantas veces me despedí de él con un: Tumbaollas… a cascála. Y va el tío y la casca. Será cabrón. Mira que le decía: no me hagas caso, Tumba… no me hagas caso.

    Hace unos años, cuando los funerales se realizaban de cuerpo presente, para una misa funeral sólo hacía falta un cura y el finado. Hoy en día, la mayoría de las veces, aduciendo que es por higiene se hacen sin cadáver (joder, si al pobre difunto le importa un huevo pillar una gripe, el sarampión o una gorronea). Esta ha sido diferente: sí, el no estaba, pero han hecho falta nueve curas para poder subirlo al cielo —Es que a veces se ponía “mu pesao”—. Y el cura que ha presidido la ceremonia, al dirigir unas palabras a los allegados, que han llenado el templo, parecía que le conociera de toda la vida (El que fuera el father Sotomayor, hermano del Tumba, ha ayudado bastante). Ha hablado de su bondad, de su gran corazón, de sus relatos, de su cariño a la Virgen de Begoña (la amatxu de todo bilbáino que se precie) y de que también era un poco canalla… pero un canalla simpático y perdonable.

    Su hijo Luis, La Mari, Amaia; su madre Catalina, sus hermanos y hermanas, familia y amigos han guardado un respetuoso silencio durante todo el acto y le han querido honrar con su presencia. Asimismo lo hemos hecho, en representación de La Argos, un servidor, la señora Neotenmeyer, El Capitán, Gorpua, Catalina, Ciudadanomedio, Albatros, Don Uno, Loco y su tío Belosti. El resto, al igual que él, estabais de corazón.

    Él nunca se consideró importante, pero lo era. Dicen que los cisnes cantan cuando mueren, pero sin patitos feos sería imposible.

  30. Compartíamos el gusto de releer a Borges, quién en su poema “En recuerdo de Angélica”, escribe: “…cuando yo muera morirá un pasado”. Hace referencia a una vida intensa como la que hemos compartido con Jorge. Una vida que nos deja muchos recuerdos entrañables, otros muy duros pero que, todos juntos, formarán su herencia en nuestro recuerdo.

    Cuando yo muera espero dejar también un pasado tan marcado para los que me recuerden. Significará que he vivido con la intensidad que él lo hizo.

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